En las tranquilas aguas de la Ría de Ares-Betanzos, donde el viento, la sal y las mareas se entrelazan con nuestras raíces, comenzó una historia que sigue viva hoy, impulsada por el esfuerzo, la pasión y el amor por nuestra tierra.
Todo comenzó en los años 60, cuando nuestra familia, como muchas otras en Galicia, decidió instalar las primeras bateas en la ría. No era solo un trabajo; era una forma de vida, una conexión profunda con el mar que ha perdurado durante generaciones.
Desde entonces, el mar se convirtió en parte de nuestro día a día
Con los años, la experiencia se fue acumulando. Y en 2001 decidimos dar un paso adelante: nace Loranmar S.L., una empresa familiar con raíces muy claras y una mirada puesta en el futuro.
Mantenemos el espíritu de siempre, pero mejoramos los medios. Apostamos por la calidad, por la sostenibilidad y por hacer las cosas con cariño y profesionalidad.
Hoy contamos con 10 bateas y un barco auxiliar, con los que seguimos trabajando en las mismas aguas donde todo comenzó.
Hoy seguimos siendo una empresa familiar. Trabajamos juntos, cada uno aportando lo suyo, con el mismo respeto y cariño por el mar que aprendimos de pequeños.
Cada mejillón que cultivamos lleva detrás muchas horas de trabajo, pero también mucho orgullo. Porque no solo es nuestro trabajo, es parte de nuestra vida.
Creemos en una acuicultura responsable, que cuide el entorno y que garantice un producto de calidad para quienes confían en nosotros.
Y, sobre todo, creemos en el futuro: en que las nuevas generaciones continúen con esta historia que empezó hace más de 60 años.